En respuesta a la crisis alimentaria global, países como China, Corea y los Emiratos Árabes Unidos están comprando o intentando comprar tierra agrícola en países pobres para cubrir las demandas alimenticias de sus propias poblaciones. Pero el Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias advierte que mientras que la inversión extranjera puede suponer un recurso clave para la agricultura, incluido el desarrollo de la necesitada infraestructura y expansión de las opciones de vida para la gente del país, la inversión extranjera en tierra cultivable puede ser políticamente inaceptable.
La adquisición de tierra tiene el potencial de aumentar la inversión en la agricultura y las zonas rurales en los países en desarrollo, pero a la vez hace surgir la preocupación por el impacto que pueda tener sobre los agricultores a pequeña escala.
Un nuevo informe del Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias, IFPRI, arroja luz sobre este polémico asunto y ofrece recomendaciones para salvaguardar los intereses de la gente afectada.

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